24 oct. 2010

EL MAYOR OBSTÁCULO PARA LA ILUMINACIÓN

Iluminación, ¿qué es eso?

Un mendigo estuvo junto a una carretera durante más de treinta años. Un día un desconocido pasó por allí.
-¿Una limosna? -murmuró el mendigo, alargando mecánicamente su gorra de béisbol.
-No tengo nada que darte -dijo el desconocido. A continuación preguntó:
-¿Sobre qué estás sentado?
-Nada -respondió el mendigo-.Sólo una vieja caja. He estado sentado en ella desde no sé cuándo.
-Has mirado dentro alguna vez -preguntó el desconocido.
-No -dijo el mendigo-, ¿para qué? No hay nada dentro.
-Echa una mirada -insistió el desconocido.
El mendigo consiguió abrir la tapa. Con infinita sorpresa, incredulidad y dicha vio que la caja estaba llena de oro.
Yo soy ese extraño que no tiene nada que darte y te pide que mires dentro. No dentro de ninguna caja, como en la parábola, sino en otro lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.
"Pero yo no soy un mendigo", te oigo quejarte.
Quienes no han encontrado su verdadera riqueza, que es la radiante alegría del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, aunque posean grandes riquezas materiales. Están buscando fuera de sí mismos migajas de placer o satisfacción, de estima, seguridad o amor, cuando dentro tienen un tesoro que, además de incluir todas esas cosas, es mucho más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer. La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano y al ego le gusta que sea así, pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, con algo que es esencialmente tú, y sin embargo es mucho mayor que tú. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión crea la ilusión de que estás separado de ti mismo y del mundo que te rodea. Entonces te percibes, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo, y los conflictos internos y externos pasan a ser la norma.
Me gusta mucho, por su sencillez, la definición que Buda dio de la iluminación. Dijo que es "el final del sufrimiento". No hay nada sobrehumano en esta difinición, aunque, por supuesto, es incompleta. Sólo te dice lo que la iluminación no es: no más sufrimiento. Pero ¿qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda guarda silencio respecto a eso, y su silencio implica que tendrás que averiguarlo por ti mismo. Él emplea una definición negativa para que la mente no pueda convertirla en una creencia o hacer de ella un logro sobrehumano, un logro que te resultaría imposible alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas siguen creyendo que la iluminación es para Buda y no para ellos, al menos no en esta encarnación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario